Durante cinco años sostuvimos un sueño colectivo:
un espacio creado por y para mujeres,
donde el conocimiento no se vendía como producto,
sino que se compartía como raíz.
Kimün nació del amor, pero también del hartazgo. Del deseo profundo de ser soberanas. De volver a aprender entre nosotras.
Lo sostuvimos con trabajo invisible, con recursos propios,
con fe y con una terquedad amorosa que nos enseñó
más de lo que imaginábamos.
Hoy, con honestidad y madurez, reconocemos que no fue posible
continuar sosteniendo la estructura económica completa del proyecto.
Por eso elegimos cerrar este sueño, honrando todo lo vivido.
Kimün no desaparece. Se transforma.
Se repliega y continúa su expansión a través de
otras mujeres, otros espacios y nuevas formas.
Nos vamos profundamente agradecidas.
Por cada mujer que aprendió. Por cada facilitadora que compartió su saber.
Sembramos Kimün en miles de mujeres y su florecimiento ahora es imparable 🔥.
Por siempre: Educación Colaborativa 🌱
"Las raíces verdaderas no mueren...
Solo esperan el momento exacto para volver a florecer."